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Rubor, eritrosis, cuperosis y rosacea: cuando los capilares de la piel del rostro se vuelven frágiles.

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La piel es particularmente vulnerable a las rojeces. Para evitar que este problema prevalezca a lo largo del tiempo, debe diagnosticarse lo antes posible.

Síntomas

Indicaciones para el cuidado de la piel

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Algunas pieles delicadas pueden sufrir sensaciones de inconfort, calor y rojeces.
Con el paso del tiempo, las rojeces cada vez son más frecuentes. Se asientan, hasta convertirse  en algo permanente... Pueden aparecer diferentes síntomas, dependiendo de la intensidad del problema:

  • Rojeces temporales o "rubores"

  • Rojez difusa pero permanente. A esto se le llama eritrosis, que normalmente se localiza en las mejillas.

  • Capilares sanguíneos marcados (ej: rosácea), puede ser debido a un empeoramiento de la eritrosis

  • Granos rojos (a veces inflamados, e incluso infectados), lo que se denomina rosacea inflamatoria.

Orígenes

Una de las causas de estas rojeces es la fragilidad excesiva de los capilares sanguíneos de la zona media del rostro.

Cuando los capilares sanguíneos son frágiles, tienen más tendencia a dilatarse y a ser más permeables, por lo que se originan fenómenos inflamatorios en el interior de la piel. La consecuencia es que en la superficie de la piel aparecen las rojeces. Esto es lo que denominamos "rubor". Cuando vuelven a su estado normal, la rojez desaparece temporalmente.
Pero a largo plazo, el fenómeno empeora y los capilares,  cada vez más dilatados, se vuelven visibles a simple vista y se corre el riesgo de que las rojeces se vuelvan permanentes. Hay diferentes factores que pueden favorecer y empeorar las rojeces:

  • Los factores externos, como la radiación UV, la contaminación, el clima, algunas comidas y bebidas (especias, café, alcohol…) aceleran la microcirculación sanguínea en la piel.
  • Los factores internos, como el estrés, el ritmo de vida acelerado, las emociones.
  • Herencia: las rojeces pueden aparecer en personas que tienen una piel vasorreactiva y esta característica puede ser hereditaria.
  • Envejecimiento de la piel: A partir de los 25 años, la piel tiene tendencia a ser más reactiva y a manifestar sensaciones de enrojecimiento.

Tratamientos

Neutralizar las rojeces en la piel sensible

En dermocosmética contamos con algunos elementos de eficacia probada frente a esta fragilidad de la piel sensible:                                                                                            

  • Vitamina C, que fortalece la pared de los capilares sanguíneos.
  • Vitamina B, que fortalece la piel para protegerla de los agentes irritantes externos y los cambios de clima.

Para combatir las rojeces, tu rutina cosmética debe adaptarse a tu piel:
  • Utiliza desmaquillantes sin aclarado y evita limpiar la cara con agua
  • Aplica hidratantes anti-rojeces a diario
  • Calmar la piel usando un spray de agua termal

Los dermatólogos, una vez realizado el diagnóstico, pueden prescribir un tratamiento farmacológico a base de antibióticos tópicos (cremas, emulsiones, etc.) o antibióticos orales, o  un tratamiento con láser para las rojeces permanentes.
Por último, se recomienda tomar ciertas precauciones a diario:
  • Cuida tu dieta y limita la ingesta de alcohol, la comida picante, el café, etc...
  • Protégete de los cambios de clima evitando los cambios bruscos del calor al frío y usando productos de cuidado de la piel que contengan protección solar
En cualquier caso, es aconsejable consultar con un dermatólogo tan pronto como aparezcan las rojeces.

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